martes, 30 de septiembre de 2008

Volví

La comunicación no se crea ni se destruye... Lo que es inherente al ser humano no puede negarse (como la cruz de tu parroquia). Como las voces, los colores y las formas que viajan por el tiempo imaginario, el flujo de ideas ilimitado, diario e ininterrumpido se hace presente, dotando de sentido cada instante. 

Regresé (y no es amenaza). En esta ocasión no estoy interesado en decir adiós, sino todo lo contrario. Este mensaje de bienvenida abre diciendo: "Gracias", pues jamás estuve solo; el universo me rodeó de gente maravillosa con la que pude compartir lo mejor y lo peor de este 2008 (hasta ahora).

La mirada empotrada en un rostro cachetón ha vuelto a las andadas desde hace tiempo. No es el mismo, pero es igual. Le han visto por algunas aulas dialogando con numerosas personalidades interesantes, hablando sobre discurso, persuasión, música, ensayo literario y otros temas que le apasionan.

La vida es maravillosa, y para muestra basta un botón:
"Nunca se sabe donde salta la liebre... nunca se sabe".
"Piquete que va seguro... aunque te frunzas".
"La vida es muy simple: así como das, recibes" (sin albur).

Recuerden esta, mi versión original.